El Dr. Anthony Wilder Wohns dirigió el estudio colectivo “A unified genealogy of ancient and modern genomes” (*1), en el que presentó un árbol genealógico humano compuesto por 2000 mil generaciones.

Aún y cuando se trata de un estudio monumental, Anthony W. Wohns refiere: “Este árbol genealógico humano es en realidad un “primer borrador”. Tener la imagen completa requeriría conocer el genoma de todos los humanos vivos y el de todos los que vivieron, que sumarían unos 124 millones de individuos desde que el Homo sapiens comenzó a existir hace 200.000 años”.

El árbol genealógico se elaboró valiéndose de fuentes diversas. La principal fue la clasificación de los genomas de 3.601 personas que viven en un poco más de 200 lugares diferentes del planeta. También se incluyó la secuencia genómica detallada de tres neandertales —nuestros parientes más cercanos— y una de uno de nuestros primos evolutivos: los denisovanos.

Se incluyó también la secuencia genética de una familia completa de Homo sapiens —padre, madre y dos hijos—quienes vivieron en los montes Altai de Rusia hace 4.600 años. Esta familia perteneció a la cultura afanasievo (Siberia) y genéticamente era muy parecida a los yamnaya, pueblos de jinetes y pastores  de piel blanca provenientes de Ucrania y Rusia que invadieron buena parte de Europa occidental. Irrumpieron con la rueda, domesticaron a los caballos y llevaron consigo a las lenguas indoeuropeas. La invasión yamnaya eliminó a los autóctonos de piel oscura de Europa.

En el estudio “Ancient DNA Suggests Steppe Migrations Spread Indo-European Languages” publicado en Journal Storages en marzo 2018 (*2), el genetista David Reich expone que una “genealogía unificada” de nuestra especie, requeriría el estudio y el análisis de 3.589 genomas humanos antiguos.

El genoma de cada persona contiene 3.000 millones de letras que compilan todas las instrucciones necesarias para que un organismo funcione correctamente, lo que significa que el total de letras de los genomas antiguos que se deben estudiar es de 10, 767,000,000,000. Una errata de unas cuantas letras en esas secuencias pueden generar cambios importantes, como una mayor capacidad para vivir en los lugares más altos con poco oxígeno o riesgos a desarrollar enfermedades.

El árbol genealógico del estudio dirigido por Anthony W. Wohns, analizó más de seis millones de secuencias genéticas y 245 millones de erratas —mutaciones—, Wohns lo explica: “El nivel de detalle es tremendo, tenemos información de 27 millones de ancestros de personas actuales. Lo que obtenemos es un mapa con líneas y nodos que sirven para estimar las rutas de migración de los humanos por todo el planeta durante toda la historia de la especie humana”.

En la fotografía 1 visualizamos la representación de los linajes ancestrales en el estudio colectivo que dirigió Wohns. Cada línea representa una relación ancestro-descendiente inferida en el estudio de genomas antiguos y modernos. El ancho de una línea corresponde a cuántas veces se observa la relación y las líneas están coloreadas en función de la edad estimada del antepasado. Las azules son las más antiguas.

Los orígenes genéticos de los primeros americanos…

El origen de los primeros habitantes del Continente Americano es múltiple y diverso, para comprenderlo, nos servimos del estudio mitocondrial de los haplogrupos.

Definamos los términos:

—La genética nos permite conocer nuestros orígenes y a un ancestro en común. Un alelo, es cada una de las formas alternativas que puede tener un mismo gen. Los seres humanos somos diplomes, es decir, poseemos dos juegos de cromosomas, uno de ellos procede del padre y el otro de la madre. Cada par de alelos está localizado en el mismo lugar en cada cromosoma.

—Un haplotipo es un grupo de alelos de diferentes lugares de un cromosoma que se heredan juntos. Los haplogrupos son conjuntos de haplotipos que se heredan juntos y comparten un ancestro común y nos otorgan una línea hereditaria. Los haplogrupos se nombran con una letra mayúscula (A,B,C,D, etc.) y su estudio, nos otorga la capacidad de definir los árboles genealógicos.

En la fotografía 2 observamos que el haplogrupo africano es “L” y que se quedó en África. En Europa predomina el “H” pero en Escandinavia el “V”, en Anatolia —cuna de la Primera Gran Divisoria que propició el sedentarismo— así como en Mesopotamia, donde se formaron las primeras civilizaciones urbanas, encontramos “R”, “HV”, “JT”, “U”, “N1”, “M1, “I”, “W”, que por cierto, no existen en el Continente Americano.

De China y Mongolia emigraron a América los haplogrupos “A”, “B” y el haplogrupo “D” es interesante por su amplia distribución mundial. El haplogrupo “C” llegó a nuestro continente por la región boreal rusa y el “B”, además de seguir esa trayectoria, también navegó por Oceanía.

En la fotografía 3 aparece el elenco de los haplogrupos de Suramérica a la izquierda y de Mesoamérica a la derecha, encontramos la presencia de “A”, “B”, “C” y “D” pero es notable y revelador que hubo diferentes migraciones, temporalidades y que están divididos de manera irregular, destacando en algunos casos, la preponderancia de uno de ellos como en el caso de los Lacandones o en el Cuzco.

—Los mexicah (aztecas) tuvieron una interesante diversidad y predominó el “A”

—Los Huicholes cuentan con mayoría del “B”

—Los mayas en sus diferentes variantes predomina el “A” pero igualmente cuentan con “B”, “C” y en menor proporción el “D”.

—Los Lacandones son un enigma ya que siendo un pueblo maya destaca el “A” a un 98% en tanto que los otros pueblos mayas, como vemos, tuvieron “B” y “C” principalmente.

—Los Mixe I, son producto de un intenso mestizaje ya que cuentan en casi igualdad de proporciones “A”, “B” y “C” con una fuerte acento “D”.

—En Suramérica hay un disímbolo mosaico y en algunos casos predomina el haplogrupo ”D” en un 100% , lo que rompe la estructura lógica de las migraciones.

—En Bogotá 11 pruebas de individuos determinan el 100% del haplogrupo “B”

—En el Cuzco, es decir los incas, aunque lo exhibe una única prueba genética, aparece el “D” al 100% que como decíamos, es un gran misterio porque teniendo su origen entre Irán y China, se encuentra predominante en tres sitios del Continente Americano: en el Noroeste de USA, en algunas poblaciones de Mesoamérica y en Perú.

—El haplogrupo “B” es muy interesante ya que viajó tanto por tierra como por el Océano Pacífico. Siguiendo su ruta marina, comprendemos por qué en Monte Verde, Chile, aparecieron individuos precerámicos 5000 años antes que la famosa Naia cayera estrepitosamente en la fosa subterránea que luego fue inundada por los ríos del subsuelo quintanarroense.

Los Números y Las Incógnitas

Los desplazamientos humanos paleolíticos y neolíticos son fascinantes por las distancias terrestres y los mares que atravesaron. Intriga saber cómo fue que  navegaron desde Polinesia hasta Chile. Las dataciones de radiometría y C14 en Monte Verde, confirman que no llegaron caminando por el Norte ya que hace 17.000 años aún no había paso por los glaciares de Canadá para descender desde Beringia.

Los resultados de los estudios genéticos descartan científicamente el origen africano de los olmecas, tampoco están emparentados con los aborígenes australianos. Luego entonces, ¿por qué tienen rasgos negroides?

Aún más complicado: la Lagenaria siceraria conocida como Guaje o Bule, es una planta cuyo fruto se ha usado desde el Paleolítico para contener agua y más tarde, en el Continente Americano para beber desde pulque hasta té mate. Se encuentra profusamente presente en toda la extensión del Continente Americano, pero no es una planta endémica de nuestro continente. Los estudios genéticos realizados a la Lagenaria siceraria por los doctores Deena S. Decker-Walters, San Big Chung y Jack E. Staub, de la Universidad de Wisconsin, USA,(*3), revelaron que proviene de Zimbabwe, África.

Caminando por los glaciares no se precisa almacenar agua, basta fundir un poco de hielo para obtenerla; tampoco resulta conducente llevar consigo semillas que a la velocidad de un desplazamiento humano de 1000 kilómetros por siglo, tendrían que ser plantadas por futuras generaciones en tierras cálidas. Tampoco pudo llegar por las corrientes marinas ya que no germina en la arena como lo hacen los cocos. En los murales mayas de San Bartolo, Guatemala, aparece un chamán ofreciendo agua a la entidad divina del maíz en una Lagenaria siceraria ¿cómo llegó al Continente Americano?

Editor: Claudio Obregón Clairin

Citas

(*1) https://www.science.org/doi/10.1126/science.abi8264

(*2) https://www.jstor.org/stable/45211580

(*3) Deena S. Decker-Walters, Mary Wilkins-Ellert, Sang Min Chung y Jack E. Staub de la Universidad de Wisconsin y del Vegetable Crops Research Unit, Department of Horticulure Economic Botany 58 (4) pp. 501-508. 2004,

Otras fuentes consultadas:

Chalkia D, Singh LN, Leipzig J, Lvova M, Derbeneva O, Lakatos A, Hadley D, Hakonarson H, Wallace DC (2017) Association Between Mitochondrial DNA Haplogroup Variation and Autism Spectrum Disorders. JAMA Psychiatry 74(11): 1161-1168.

Luo S, Valencia CA, Zhang J, Lee NC, Slone J, Gui B, Wang X, Li Z, Dell S, Brown J, Chen SM, Chien YH, Hwu WL, Fan PC, Wong LJ, Atwal PS, Huang T (2018) Biparental Inheritance of Mitochondrial DNA in Humans. Proc Natl Acad Sci U S A 115(51): 13039-13044.

Facebook: Panimil, Centro de Estudios Antropológicos e Históricos