AGENCIAS
LONDRES.- La práctica de beber orina y aplicarla sobre la piel para, supuestamente,
mejorar la salud viene ganando adeptos en Estados Unidos gracias a las recomendaciones
que circulan por Internet, informó Daily Mail.
Personas que practican la así llamada “terapia de la orina” aseguran que les ayuda a mejorar
la piel, a perder peso y a sentirse más jóvenes, mientras los científicos se muestran
escépticos sobre las ventajas del método.
Christo Dabraccio, meteorólogo de Idaho de 49 años, asegura que cuando oyó hablar por
primera vez de la terapia, “se asustó de inmediato”. Sin embargo, en cuanto venció el asco
y lo intentó, comenzó a sentirse “como Superman”: estaba “cargado de energía, tenía la
cabeza más clara”. Además, presume de sentirse “más joven” y tener una piel “radiante”.
“Es como una fuente de juventud”, resume Dabraccio, que embotella su orina y bebe,
aproximadamente, tres tazas al día, además de usarla para limpiarse la cara y lavarse los
ojos.
Según él, prácticas similares han sido adoptadas silenciosamente por varias figuras de alto
perfil en Hollywood.
Por su parte, Julia Sillaman, pintora de 26 años de Maryland, dice haber superado su acné
después de que Christo le recomendara que se masajeara la cara con la orina. Asimismo,
perdió 11.3 kilos gracias a la terapia.
“Después de que empezara a ayunar, el pis dejó de oler y comenzó a saber como el agua de
coco”, subraya la mujer, que dice tener “más energía”, sentirse “más en contacto con la
naturaleza” y, en general, a sentirse “como una persona diferente”.
Sin embargo, los científicos advierten que no hay evidencia de que la práctica tenga algún
beneficio, pues no se ha realizado ninguna investigación independiente sobre el tema.
Paralelamente, especialistas en riñón alertan que ingerir demasiada orina puede conducir a
una acumulación de desechos tóxicos similar a los efectos de la insuficiencia renal.
“No hay absolutamente ninguna evidencia científica que sugiera que la terapia con orina
tenga algún valor terapéutico”, subraya el profesor Henry Woo, cirujano urológico de la
Universidad de Sídney. “Quienes beben su propia orina no hacen más que burlarse de sí
mismos”, recalca.